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1 |
San Hugo |
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2 |
San Francisco de Paula |
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3 |
San Juan de Britto |
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4 |
San Isidoro, arzobispo de Sevilla |
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5 |
San Vicente
Ferrer, predicador |
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6 |
San Samuel,
profeta |
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7 |
San Juan Bautista
de la Salle, educador |
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8 |
San Pompilio,
educador y predicador.
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9 |
San Lorenzo de
Irlanda,
arzobispo. |
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10 |
Los Mártires
Colombianos de la Comunidad de San Juan de Dios |
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11 |
San Estanislao,
obispo y mártir |
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12 |
Santa Gemma
Galgani |
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13 |
San Martín,
Papa
|
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14 |
Santa Liduvina,
paciente enferma crónica |
|
15 |
Ezequiel,
profeta |
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16 |
San Benito José
Labre, mendigo |
|
17 |
Beata María de la
Encarnación, madre de familia |
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18 |
San Francisco
Solano,
Misionero |
|
19 |
Santa Inés de
Montepulciano,
Religiosa |
|
20 |
San Telmo,
Predicador |
|
21 |
San Anselmo,
arzobispo.
Doctor de la Iglesia |
|
22 |
Santa María
egipciaca,
penitente |
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23 |
San Jorge |
|
24 |
San Fidel de
Sigmaringa, mártir |
|
25 |
San Marcos y Beato Pedro de Betancur |
|
26 |
San Tarcisio |
|
27 |
Santa Zita y
Nuestra Señora de Montserrat |
|
28 |
San Luis María
Grignon de Monfort |
|
29 |
Santa Catalina de
Siena,
Doctora de la Iglesia |
|
30 |
San Pio V,
Sumo Pontífice |
Patronazgos de San Francisco Solano

Patrono
del Folklore Argentino, Vice Patrono de América y Protector de la
Unidad Familiar
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|
San Francisco Solano
18 de
abril

Francisco
Solano, llamado "el Taumaturgo del nuevo mundo", por
la cantidad de prodigios y milagros que obtuvo en
Sudamérica, nació en 1549, en Montilla, Andalucía,
España.
Estudió con los Jesuitas,
pero entró a la comunidad Franciscana atraído por la
pobreza y la vida sacrificada de los religiosos de San
Francisco. Los primeros años de sacerdocio los dedicó a
predicar en el sur de España. Sus sermones no tenían
nada de rebuscado ni de elegante, pero llegaban hasta el
fondo del corazón de los pecadores y conseguían grandes
conversiones.
Llegó a Andalucía la peste
del tifo negro, Francisco y su compañero Fray
Buenaventura se dedicaron a atender a los enfermos más
abandonados. Buenaventura se contagió y murió (santo también) luego se contagió Francisco y creyó
que ya le había llegado la hora de partir para la
eternidad, pero luego, de la manera más inesperada,
quedó curado. Con eso se dio cuenta de que Dios lo tenía
para obras apostólicas todavía más difíciles.
Pidió a sus superiores que
lo enviaran de misionero al Africa, y no le fue aceptada
su petición. Pero poco después el rey Felipe II pidió a
los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica y
entonces sí fue enviado Francisco a extender la religión
por estas tierras.
Y sucedió que una terrible
tempestad lanzó el barco contra unas rocas frente a
Panamá y se partió en dos. Sólo había una embarcación
para volver a tierra firme, y el misionero prefirió
aguardar allá en esos escollos con los esclavos negros
que él estaba instruyendo durante el viaje y
acompañarlos hasta que llegara otra barca a salvarlos.
Aprovechó esos tres días de terror y peligro, para
acabar de instruirlos y bautizarlos allí mismo. Varios
de ellos perecieron luego entre aquellas olas.
Fray Francisco Solano
recorrió el continente americano durante 20 años
predicando, especialmente a los indios. Pero su viaje
más largo fue el que tuvo que hacer a pie, desde Lima
hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco
Paraguayo. Más de 3.000 kilómetros y sin ninguna
comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo
de salvar almas.
Fray Francisco
llegaba a las tribus más guerreras e indómitas y aunque
al principio lo recibían al son de batalla, después de
predicarles por unos minutos con un crucifijo en la
mano, conseguía que todos empezaran a escucharle y que
se hicieran bautizar por centenares y miles.
San Francisco Solano
misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por
Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de
Argentina, siempre a pie, convirtiendo innumerables
indígenas y también colonos españoles. Por
orden de sus superiores, los últimos años los pasó en la
ciudad de Lima predicando y convirtiendo pecadores.
En mayo de 1610 empezó a
sentirse muy débil. El 14 de julio, una bandada de
pájaros entró cantando a su habitación y el Padre
Francisco exclamó: "Que Dios sea glorificado", y expiró.
Desde lejos la gente vió una rara iluminación en esa
habitación durante toda la noche. Tan sólo 15 días
después de su muerte, se abrió su proceso de
canonización. Las gestiones comenzaron en Lima, donde
hubo 500 testigos, y después continuaron en otras
ciudades del Perú, en el Tucumán y en España. Clemente X
lo beatificó el 1675 y Benedicto XIII lo canonizó el 27
de diciembre de 1726. Su festividad es el 24 de julio.
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