SANTORAL

 

AGOSTO

ENERO

FEBRERO MARZO ABRIL MAYO JUNIO
JULIO AGOSTO SEPTIEMBRE OCTUBRE NOVIEMBRE DICIEMBRE

 

1

San Alfonso M. de Ligorio

2

San Eusebio de Vercelli,
Obispo

3

Santa Juana de Chantal
Fundadora

4

San Juan Vianey, el Santo

Cura de Ars, Párroco

5

Nuestra Señora de las Nieves

6

La Transfiguración del Señor

7

San Cayetano y San Sixto Papa

8

Santo Domingo de Guzmán

9

Santa Otilia. Religiosa

10

San Lorenzo. Mártir

11

Santa Clara de Asís. Fundadora

12

San Eleazar. Mártir

13

San Estanislao de Kostka. Seminarista

14

San Maximiliano Kolbe. Mártir

15

La Asunción de la Sma. Virgen al Cielo

16

San Esteban, rey de Hungría

17

San Roque. Enfermero

18

Santa Elena. Reina

19

San Juan Eudes. Fundador

20

San Bernardo, Doctor de la Iglesia

21

San Pio X, Pontífice

22

María, Reina

23

Santa Rosa de Lima

24

San Bartolomé, Apóstol

25

San Luis, Rey de Francia y San José Calasanz

26

Santa Juana Isabel Bichier des Ages

27

Santa Mónica, Madre de San Agustín

28

San Agustín Obispo, Doctor de la Iglesia

29

El martirio de San Juan

Bautista

30

Beato Tomás de Kempis, Escritor

31

San Ramón Nonato. Cardenal

 

Patronazgos de

San Cayetano

 

Patrono del pan, la paz y el trabajo

Protector de los comerciantes y ganaderos, benefactor de los pobres y protector de los enfermos.
 

San Cayetano

7 de agosto


 

Nació en 1480 en Vicenza, cerca de Venecia, Italia. Su padre, militar, murió defendiendo la ciudad contra un ejército enemigo. El niño quedó huérfano, al cuidado de su santa madre que se esmeró intensamente por formarlo muy buen. Estudió en la Universidad de Padua donde obtuvo dos doctorados y allí sobresalía por su presencia venerable y por su bondad exquisita que le ganaba muchas amistades.

Se fue después a Roma, y en esa ciudad capital llegó a ser secretario privado del Papa Julio II, y notario de la Santa Sede. A los 33 años fue ordenado sacerdote.

En Roma se inscribió en una asociación llamada "Del Amor Divino", cuyos socios se esmeraban por llevar una vida lo más fervorosa posible y por dedicarse a ayudar a los pobres y a los enfermos.

Viendo que el estado de relajación de los católicos era sumamente grande y escandaloso, se propuso fundar una comunidad de sacerdotes que se dedicaran a llevar una vida lo más santa posible y a enfervorizar a los fieles. Y fundó los Padres Teatinos (nombre que les viene a Teati, la ciudad de la cual era obispo el superior de la comunidad, Msr. Caraffa, que después llegó a ser el Papa Pablo IV)

San Cayetano le escribía a un amigo: "Me siento sano del cuerpo pero enfermo del alma, al ver cómo Cristo espera la conversión de todos, y son tan poquitos los que se mueven a convertirse". Y este era el más grande anhelo de su vida: que las gentes empezaran a llevar una vida más de acuerdo con el santo Evangelio.

En ese tiempo estalló la revolución de Lutero que fundó a los evangélicos y se declaró en guerra contra la Iglesia de Roma. Muchos querían seguir su ejemplo, atacando y criticando a los jefes de la santa Iglesia Católica, pero San Cayetano les decía: "Lo primero que hay que hacer para reformar a la Iglesia es reformarse uno a sí mismo".

San Cayetano era de familia muy rica y se desprendió de todos sus bienes y los repartió entre los pobres. En una carta escribió la razón que tuvo para ello: "Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico?" Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? Oh, que ganas siento de llorar al ver que las gentes no sienten deseos de imitar al Redentor Crucificado".

Fundó asociaciones llamadas "Montes de piedad" (Montepíos) que se dedicaban a prestar dinero a gentes muy pobres con bajísimos intereses.

Sentía un inmenso amor por Nuestro Señor, y lo adoraba especialmente en la Sagrada Hostia en la Eucaristía y recordando la santa infancia de Jesús. Su imagen preferida era la del Divino Niño Jesús.

La gente lo llamaba: "El padrecito que es muy sabio, pero a la vez muy santo". Los ratos libres los dedicaba, donde quiera que estuviera, a atender a los enfermos en los hospitales, especialmente a los más abandonados y repugnantes.

En su última enfermedad el médico aconsejó que lo acostaran sobre un colchón de lana y el santo exclamó: "Mi Salvador murió sobre una tosca cruz. Por favor permítame a mí que soy un pobre pecador, morir sobre unas tablas". Y así murió el 7 de agosto del año 1547, en Nápoles, a la edad de 67 años, desgastado de tanto trabajar por conseguir la santificación de las almas.

El Sumo Pontífice lo declaró santo en 1671.

 

 

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