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1 |
Los cuarenta mártires de Sebaste |
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2 |
San Nicolás de Flue |
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3 |
San Juan Clímaco |
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4 |
San Casimiro de
Polonia |
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5 |
San José Oriol |
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6 |
Santa María de la
Providencia |
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7 |
Santas Felicidad
y Perpetua |
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8 |
San Juan de Dios,
Fundador de la
Comunidad de Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios |
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9 |
Santa Francisca
Romana |
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10 |
San Juan de Mata |
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11 |
San Eulogio de
Córdoba |
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12 |
San Abraham |
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13 |
San Humberto
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14 |
Santa Matilde |
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15 |
Santa Luisa de
Marillac |
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16 |
San Clemente
Hofbauer |
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17 |
San Patricio,
apóstol de Irlanda |
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18 |
San Cirilo de
Jerusalén |
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19 |
San José,
Esposo de la
Virgen María |
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20 |
San Daniel,
profeta |
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21 |
Santa María
Francisca de las 5 Llagas, Mística |
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22 |
Santa Lea |
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23 |
Santo Toribio de
Mogrovejo, Arzobispo de Lima |
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24 |
Santa Joaquina de
Vedruna |
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25 |
La Anunciación del Angel a la Virgen María y San Dimas |
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26 |
San Braulio, Obispo |
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27 |
San Ruperto,
Obispo, misionero |
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28 |
Beato Enrique
Susso |
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29 |
Santa Magdalena
Sofía Barat
Santos Jonás y Barraquicio, mártires |
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30 |
San Leonardo
Murialdo, educador |
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31 |
Beato Miguel Pro,
mártir jesuita, mexicano |
Patronazgos de San José

Es patrono de la
Iglesia Universal, de los seminaristas, de los carpinteros, de las familias,
de la vivienda, defensor de la niñez y guardián de las madres.
San José
Obrero patrono del trabajo (1 de mayo)
A San José se
le venera especialmente con oraciones que se ofrecen para obtener la gracia
de una buena muerte.
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San José,
esposo de la Virgen María
19 de marzo
José
significa "Dios me ayuda"

Su más grande honor es que
Dios le confió sus dos más preciosos tesoros: Jesús y
María. San Mateo dice que era descendiente de la familia
de David.
Una muy antigua tradición dice que l9 de Marzo sucedió
la muerte de nuestro santo y el paso de su alma de la
tierra al cielo.
Los santos que más han
propagado la devoción a San José han sido: San Vicente
Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que
escribió en su honor muy hermosos sermones) y San
Francisco de Sales, que predicó muchas veces
recomendando la devoción al santo Patriarca. Pero sobre
todo, la que más propagó su devoción fue Santa Teresa,
que fue curada por él de una terrible enfermedad que la
tenía casi paralizada, enfermedad que ya era considerada
incurable. Le rezó con fe a San José y obtuvo de manera
maravillosa su curación. A todos los conventos que fundó
Santa Teresa les puso por patrono a San José.
San Mateo narra que San
José se había comprometido en ceremonia pública a
casarse con la Virgen María. Pero que luego al darse
cuenta de que Ella estaba esperando un hijo sin haber
vivido juntos los dos, y no entendiendo aquel misterio,
en vez de denunciarla como infiel, dispuso abandonarla
en secreto e irse a otro pueblo a vivir. Y dice el
evangelio que su determinación de no denunciarla, se
debió a que "José era un hombre justo", un verdadero
santo.
En su primer sueño, en
Nazaret, un ángel le contó que el hijo que iba a tener
María era obra del Espíritu Santo y que podía casarse
tranquilamente con Ella, que era totalmente fiel.
Tranquilizando con ese mensaje, José celebró sus bodas.
La leyenda cuenta que doce jóvenes pretendían casarse
con María, y que cada uno llevaba en su mano un bastón
de madera muy seca. Y que en el momento en que María
debía escoger entre los 12, he aquí que el bastón que
José llevaba milagrosamente floreció. Por eso pintan a
este santo con un bastón florecido en su mano.
En su segundo sueño en Belén, un ángel le comunicó que
Herodes buscaba al Niño Jesús para matarlo, y que debía
salir huyendo a Egipto. José se levantó a medianoche y
con María y el Niño se fue hacia Egipto.
En su tercer sueño en
Egipto, el ángel le comunicó que ya había muerto Herodes
y que podían volver a Israel. Entonces José, su esposa y
el Niño volvieron a Nazaret.
La Iglesia Católica venera
mucho los cinco grandes dolores o penas que tuvo este
santo, pero a cada dolor o sufrimiento le corresponde
una inmensa alegría que Nuestro Señor le envió.
El primer dolor: Ver nacer al Niño Jesús en una
pobrísima cueva en Belén, y no lograr conseguir ni
siquiera una casita pobre para el nacimiento. A este
dolor correspondió la alegría de ver y oír a los ángeles
pastores llegar a adorar al Divino Niño, y luego recibir
la visita de los Magos de oriente con oro, incienso y
mirra.
El segundo dolor: El día de la Presentación del
Niño en el Templo, al oír al profeta Simeón anunciar que
Jesús sería causa de división y que muchos irían en su
contra y que por esa causa, un puñal de dolor
atravesaría el corazón de María. A este sufrimiento
correspondió la alegría de oír al profeta anunciar que
Jesús sería la luz que iluminaría a todas las naciones,
y la gloria del pueblo de Israel.
El tercer dolor: La huida a Egipto. Tener que
huir por entre esos desiertos a 40 grados de
temperatura, y sin sombras ni agua, y con el Niño recién
nacido. A este sufrimiento le correspondió la alegría de
ser muy bien recibido por sus paisanos en Egipto y el
gozo de ver crecer tan santo y hermoso al Divino Niño.
El cuarto dolor: La pérdida del Niño Jesús en el
Templo y la angustia de estar buscándolo por tres días.
A este sufrimiento le siguió la alegría de encontrarlo
sano y salvo y de tenerlo en sus casa hasta los 30 años
y verlo crecer en edad, sabiduría y gracia ante Dios y
ante los hombres.
El quinto dolor: La separación de Jesús y de
María al llegarle la hora de morir. Pero a este
sufrimiento le siguió la alegría, la paz y el consuelo
de morir acompañado de los dos seres más santos de la
tierra. Por eso invocamos a San José como Patrono de la
Buena Muerte, porque tuvo la muerte más dichosa que un
ser humano pueda desear: acompañado y consolado por
Jesús y María.
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